Mujeres libres de pie, de la mano de sus sueños. Abrazando sus deseos. Esperando todavía. Sabemos que no estamos solas. Nos tenemos entre nosotras, esperando juntas, ¿pero cuánto podemos esperar?. En la República Argentina hay una niña de 15 años, esperando una justicia que no es justicia. Una justicia asesina, lenta y arbitraria. Una niña embarazada espera que el mundo de los adultos la salve, la saque , que venga alguien y la secuestre, y se la lleve y la salve, como en los cuentos, y le restituya su cuerpo. Ella quiere que le restituyan su cuerpo, que fue ultrajado por su padre y ahora le es expropiado por la justicia. Pobre niña. Pobres mujeres. Una justicia que no es justicia y una libertad que no es libertad.
¿Qué justicia es la que no reconoce, ni legaliza nuestra libertad sobre nuestros cuerpos? ¿Qué justicia es? Una libertad que no es libertad, porque no podemos elegir. Mujeres del 8 de marzo: no somos libres ni para elegir ni para decidir, sobre nuestros cuerpos. ¿Qué clase de sujetos somos, estas mujeres que somos, con la rienda tan fuerte, tan tirante, de la mano de una “mentalidad masculina sin sensibilidad”?
Cuando digo masculinidad, digo masculinidad patriarcal e incluyo a las que tienen ovarios y tetas. Las mujeres del machismo, las mujeres, que se creen muy femeninas y están para servir el deseo y la necesidad del señor, o de sus señores. Las mujeres machistas, que las hay, las hay. Y cuando digo señor: digo abuelo, padre, madre, marido, hermana, hermano...
Cuando digo señor, digo feudal, primario, autoritario, patrón, dueño, posesión, control, dominio y también digo envidia. ¡Sí, envidia! Mucha envidia, por eso el ataque envidioso.
No se habla de la envidia al cuerpo femenino, de la envidia a su capacidad reproductora. No se habla de la envidia a la fuerza revolucionaria de la mujer. No se habla del miedo, a la fuerza de cambio y transformación, que somos capaces de desarrollar las mujeres si nos proponemos algo, que queremos y sabemos que es justo.
Los machistas, varones y mujeres, nos tienen envida y miedo, los pobres machistas.
Lo que pasa: es que tienen el poder. ¿Se lo otorgamos nosotras?
¿cuántos siglos tiene ya, la legitimidad y legalidad del dominio y control del cuerpo femenino?¿Acaso se dan cuenta de lo que significa tener un cuerpo femenino, que está en manos de la naturaleza fisiología, disponible para los violadores, aún los propios padres..., y de pronto..., sin entender nada, encontrarse con un okupa, un intruso dentro del propio cuerpo?
Es “intruso” no deseado, no amado por nadie, no se llama “hijo/a”, bebé rosado, se llama problema, terror, mala suerte, accidente, ser mujer, enfermedad, locura, desesperación, sangre, muerte. Fin.
Hablando del Bicentenario, la Patria, o en su defecto, la Matria, los que sean, tienen una deuda muy seria. Yo quiero que nos sea restituida nuestra libertad para decidir sobre nuestros cuerpos. Es una deuda y quiero que nos honren la deuda, que sepan que tienen una deuda. Y que es cansador e injusto hacernos esperar tanto. ¿A nadie le importa?
Estoy hablando de la libertad, y no se puede banalizar, la libertad no es un hecho menor. Ya lo dice nuestro himno y lo repite tres veces. Nosotras las mujeres que queremos ser libres y soberanas, estamos de pie. Otras están sentadas al lado de algún padre, marido, hijo, madre....
Nosotras somos mujeres maduras y sabemos lo que pedimos. Hay una niña esperando, dormida, deformada, babeando sobre su almohada. Esto ¿cómo se llama en el campo de los DDHH? ¿cómo se llama en el campo de los seres humanos?
El 8 de marzo, no es día de regalos, mujeres, es una día de reflexión política sobre temas que tenemos pendientes: el aborto, la trata, la prostitución, la pornografía, la mentalidad machista en las mujeres.
Y si comen bombones, masas y sandwiches, pueden hablar de estos temas también.
Que tengamos un buen Día Internacional de la Mujer, un día de mujeres inteligentes, fuertes, de pie abrazando sus sueños.